Cualquiera que más o menos tenga idea sobre fútbol, si le planteaban que River alinearía a cinco jugadores menores de veinte años para afrontar quizás el partido más dificil y con mayor presión de toda su rica historia, hubiese dicho que era una locura. Que es momento para que jueguen los más experimentados, que no podés quemar a los pibes, que no se van a bancar la presión, que encima casi no jugaron en todo el campeonato. Y sin embargo, J.J. López tomó la decisión de alinear como titulares a Lamela, Cirigliano, Pereyra, Díaz y Funes Mori para jugar contra Belgrano en Córdoba.
Cualquiera pensaría que si en un partido de fútbol profesional en cualquier lugar del planeta "hinchas" de un equipo rompieran el alambrado y entraran a la cancha para increpar y agredir a los jugadores de su propio equipo y el partido siguiera como si nada, sería una locura. Que no puede ser, que lo primero es la seguridad, que los jugadores ya tienen suficiente presión como para que encima los amenace su propio público, que pongamos un manto de piedad, que por lo menos los agarren y los metan en cana.Y sin embargo, la gente de River rompió el alambrado, entró a la cancha, insultó y agredió a los jugadores de su equipo, les hizo pasar un momento aún peor que el que ya estaban pasando en la cancha (y no sucedió una tragedia mayor de pura casualidad) y el partido continuó como si nada sin siquiera una sola persona demorada en la comisaría.
Cualquiera hubiese dicho que River perdiendo con Belgrano era una locura. Que si, que hizo las cosas mal, no jugó a nada, acumuló malos resultados, malas campañas, mala dirigencia, pero no, con Belgrano no puede perder, lo van a arreglar, van a hacer pesar la camiseta, van a demostrar por qué están en primera o va a pasar algo, lo que sea, para que eso no suceda. Y sin embargo, Belgrano le ganó a River 2 a 0 en el partido de ida de la promoción y River no lo pudo vencer de local en la vuelta en el Monumental.
Cualquiera que, en los 110 años de historia, hubiese dicho que River descendería de categoría, le habrían argumentado que era una locura. Que es un club muy ganador, que fue y es cuna de muchos grandes talentos de la historia del fútbol argentino, que es una institución modelo, que con tanta gente atrás no puede pasar, que no es negocio para nadie, que en la B no puede jugar nunca. Y sin embargo, en un hecho histórico por donde se lo mire, River Plate ha descendido al Nacional B por primera vez en la historia del fútbol nacional.
Así estamos hoy con este fútbol argentino plagado de urgencias, de dirigentes que dejan mucho que desear, de jugadores "falopa", de decisiones unilaterales, de impunidad, de instituciones saqueadas, de grondonismo. Y escaso, escasísimo de nivel, de jerarquía, de clubes bien manejados, de títulos importantes. En fin, este fútbol en el que las locuras son cosa de todos los días.