Thursday, October 28, 2010

Reflexiones de estos días


No soy Kirchnerista. Tampoco soy Peronista. No lo voté a él ni a nadie de su partido en ninguna de las instancias eleccionarias en las que se presentó. Y definitivamente, no soy fundamentalista. Creo que los extremos siempre son malos. Por algo el ser humano es el único ser vivo racional. Puede (y debe) pensar, reflexionar, racionalzar y, a través de ello, buscar el bien común. Los fanatismos, sea cuales fueren (un equipo de fútbol, un grupo musical , un líder político, étc.), son algo negativo pues nos enceguecen. Por lo expuesto en este primer párrafo es que me permito dejar una reflexión, una simple opinión de un argentino más, luego del fallecimiento del ex-presidente Néstor Carlos Kirchner.

Este tipo tenía "algo". No sé qué. No sé por qué. Pero algo tenía. ¿En qué me baso para decir esto? Fundmentalmente creo que a todos los que conocieron la noticia les generó alguna cuestión de algún tipo. Tristeza, dolor, "cosita", hasta incluso alegría (algo que me parece aberrante, ninguna razón es válida para desear la muerte de otro ser humano). Lo que quiero decir es que no pasó inadvertida la noticia. Eso ya denota que el tipo tuvo algún tipo de trascendencia en nuestra sociedad.

Por otro lado hay tres cuestiones que me llamaron profundamente la atención:
-La cantidad de intelectuales reconocidos y personajes del ámbito de la mal llamada "cultura" (usaré este término que está mal acuñado, pero se comprende) que estuvieron "alineados" con su gestión y la de Cristina y que los despidieron con congoja. Esto no sucedió en ningún gobierno democrático post ´83 (tal vez un poco en los primeros años de Alfonsín, pero hay que tener en cuenta el contexto histórico tan particular).
-La militancia joven idem. En la era post "que se vayan todos", la web 2.0, las redes sociales, la globalización, la "dictadura" de las marcas y la apolítica, esto me parece un hecho muy valorable, más tratándose del fragmento de la población que marcará el futuro próximo cercano.
-La presencia de prácticamente todos los presidentes latinoamericanos. Esto si me resulta algo totalmente novedoso y llamativo. No recuerdo recientemente que el fallecimiento de un líder político, ex-presidente y actual senador de ningún lugar del mundo haya generado tanto "revuelo" en los líderes de la región (imaginémonos qué hubiese pasado si el fallecido fuera "el innombrable" que gobernó la Argentina de los 90s, quien es también ex-presidente y actual senador).

Su gestión (incluyendo también la actual de Cristina) tuvo muchos aciertos (ley de medios, ANSES+jubilados, pluralidad de voces, discusión parlamentaria, políticas de DDHH) y también muchos desaciertos ("Willy" Moreno, Jaime, declaraciones juradas extrañas, cuentas injustificadas, construcción de antagonismos exagerados) y la historia juzgará dónde quedará parado. Pero evidentemente, repito, no nos fue indiferente y nos generó, a aquellos como yo quienes no somos ni sus seguidores, ni sus contras, cierta tristeza o congoja con la noticia de su fallecimiento. Seguramente debe ser por ese "algo".

Descanse en paz, Sr. Kirchner. Y, donde quiera que esté, por favor vele por el bien de nuestro país.