En algún momento iba a haber un post dedicado a política. Sin dudas, las elecciones a Jefe de Gobierno porteño son una gran oportunidad para ello. Aquí un humilde y breve análisis, no sin antes aclarar que, una vez más, me he visto decepcionado por los resultados (para ahorrar lectura a quienes no les haya pasado eso).
La victoria de Macri
Una vez más la Capital Federal muestra su peor cara. La abultada y sorprendente victoria de Macri en primera vuelta (prácticamente una victoria definitiva, ya que con 4 puntos más será reelecto) demuestra por qué los porteños somos la "oveja negra" del país. Uno de cada dos habitantes de la Capital impulsa y apoya a un candidato que representa lo peor del conservadurismo argentino: liberal, privatista, elitista, corporacionista, xenófobo y una larga lista de etcéteras (OJO, no quiere decir que los que lo votan sean todo esto ni mucho menos, no confundir, no soy Fito Páez, hablo de Macri no de sus votantes). Todo esto sin tener en cuenta que es un inepto (su propio padre lo ha querido siempre lejos de las empresas que su familia maneja), que no se banca una repregunta y no puede ni siquiera defender su gestión por sí solo, razón por la cual se negó a participar de debate previo alguno. Históricamente la Capital ha sido un distrito opositor y anti-peronista, y generalmente ha ido en contra de gobiernos "populares", por tanto, tampoco es una gran sorpresa lo sucedido (aclaración: con "populares" me refiero a los mayoritarios en todo el país, no quiere decir que sean buenos, ni malos).
El 28% ausente
Un dato interesante que creo no salió en ningún lado (bah, al menos no lo ví como una "noticia") es que el 28% del padrón no fue a votar. Este porcentaje significa el segundo puesto en la elección. Es decir, hubo más gente que no fue a votar de la que votó a Filmus. Esto demuestra un poco el gran desinterés y descreimiento que hay por la política y los políticos en general. La segunda "fuerza" en la Capital vendría a ser una a la que le da exactamente lo mismo quién gobierne o qué cosas haga. Una cifra alarmante y una verdadera falencia de esta democracia argentina bastante disfuncional.
La teoría del voto anti-K
Muchos representantes de distintos ámbitos de la llamada oposición (como por ejemplo la "pitonisa" Carrió, quien hace rato ya, desvaría de manera notable y el impresentable y mercenario de Morales Solá) esbozaron la teoría de que “la gran mayoría de la capital votó en contra del gobierno”. Una pavada de aquellas. Los votos son positivos hacia un candidato en particular, no negativos hacia el resto. Para el caso, el 96,7 % de la gente votó en contra de la Coalición Cívica o el 53% votó en contra de Macri (o sea habría que titular “Macri perdió la elección”). Se dice cualquier paparruchada con tal de subirse al tren de los opuestos, solamente por el hecho de estar en contra. Es la contra por la contra misma, sin fundamentos. Cosa que no construye para nada y lo único que hace es, a mi entender, dañar aún más la imagen de la oposición que ya de por sí deja bastante que desear (ni que hablar de los medios hegemónicos).
El Ballotage
No hay mucho que decir. Como ya mencioné más arriba, seguramente Macri sea reelecto ya que con solo un 4% más ganaría en segunda vuelta. Debería ocurrir una catástrofe del PRO para que esto no suceda. Analizando los resultados, con el 3,32% de la Coalición Cívica y el 2,06% de la UCR ya le bastaría, teniendo en cuenta que quien haya votado a estas fuerzas en primera vuelta, difícilmente se incline por Filmus (lo cual supongo sucederá también con alguna porción de los votos de Solanas).
La proyección hacia Octubre
Como también ya mencioné, la Capital no suele ser espejo de la Nación y generalmente es una especie de “oasis” electoral. Además históricamente no ha sido determinante ni condicionante la elección a Jefe de Gobierno con la elección Ejecutiva Nacional. Por otro lado, el electorado que votó a Macri no tiene un candidato del PRO a nivel nacional y las fuerzas que sí lo tienen hicieron elecciones bastante pobres (CC, UCR, Duhalde). Habrá que ver qué sucede de acá a octubre, y es muy difícil hacer futurología en el distrito con la tercer mayor cantidad de electores del país.
Conclusiones
Veremos qué sucede el 31 de julio, aunque todo pareciera indicar que ya lo sabemos desde ahora. Esperemos que cualquiera sea el camino que la Ciudad tome sea beneficioso para todos sus habitantes, especialmente para los menos favorecidos. Que las brechas de desigualdad se achiquen cada vez más, que la educación y la salud pública sean cada día mejores y accesibles para todos y que quienes nos gobiernen busquen el bien común y el beneficio de todos los ciudadanos por igual. Aunque con cuatro años más de macrismo, difícilmente esto suceda.
