Tuesday, July 12, 2011

Elecciones Porteñas




En algún momento iba a haber un post dedicado a política. Sin dudas, las elecciones a Jefe de Gobierno porteño son una gran oportunidad para ello. Aquí un humilde y breve análisis, no sin antes aclarar que, una vez más, me he visto decepcionado por los resultados (para ahorrar lectura a quienes no les haya pasado eso).

La victoria de Macri

Una vez más la Capital Federal muestra su peor cara. La abultada y sorprendente victoria de Macri en primera vuelta (prácticamente una victoria definitiva, ya que con 4 puntos más será reelecto) demuestra por qué los porteños somos la "oveja negra" del país. Uno de cada dos habitantes de la Capital impulsa y apoya a un candidato que representa lo peor del conservadurismo argentino: liberal, privatista, elitista, corporacionista, xenófobo y una larga lista de etcéteras (OJO, no quiere decir que los que lo votan sean todo esto ni mucho menos, no confundir, no soy Fito Páez, hablo de Macri no de sus votantes). Todo esto sin tener en cuenta que es un inepto (su propio padre lo ha querido siempre lejos de las empresas que su familia maneja), que no se banca una repregunta y no puede ni siquiera defender su gestión por sí solo, razón por la cual se negó a participar de debate previo alguno. Históricamente la Capital ha sido un distrito opositor y anti-peronista, y generalmente ha ido en contra de gobiernos "populares", por tanto, tampoco es una gran sorpresa lo sucedido (aclaración: con "populares" me refiero a los mayoritarios en todo el país, no quiere decir que sean buenos, ni malos). 

El 28% ausente

Un dato interesante que creo no salió en ningún lado (bah, al menos no lo ví como una "noticia") es que el 28% del padrón no fue a votar. Este porcentaje significa el segundo puesto en la elección. Es decir, hubo más gente que no fue a votar de la que votó a Filmus. Esto demuestra un poco el gran desinterés y descreimiento que hay por la política y los políticos en general. La segunda "fuerza" en la Capital vendría a ser una a la que le da exactamente lo mismo quién gobierne o qué cosas haga. Una cifra alarmante y una verdadera falencia de esta democracia argentina bastante disfuncional. 

La teoría del voto anti-K

Muchos representantes de distintos ámbitos de la llamada oposición (como por ejemplo la "pitonisa" Carrió, quien hace rato ya, desvaría de manera notable y el impresentable y mercenario de Morales Solá) esbozaron la teoría de que “la gran mayoría de la capital votó en contra del gobierno”. Una pavada de aquellas. Los votos son positivos hacia un candidato en particular, no negativos hacia el resto. Para el caso, el 96,7 % de la gente votó en contra de la Coalición Cívica o el 53% votó en contra de Macri (o sea habría que titular “Macri perdió la elección”). Se dice cualquier paparruchada con tal de subirse al tren de los opuestos, solamente por el hecho de estar en contra. Es la contra por la contra misma, sin fundamentos. Cosa que no construye para nada y lo único que hace es, a mi entender, dañar aún más la imagen de la oposición que ya de por sí deja bastante que desear (ni que hablar de los medios hegemónicos).

El Ballotage

No hay mucho que decir. Como ya mencioné más arriba, seguramente Macri sea reelecto ya que con solo un 4% más ganaría en segunda vuelta. Debería ocurrir una catástrofe del PRO para que esto no suceda. Analizando los resultados, con el 3,32% de la Coalición Cívica y el 2,06% de la UCR ya le bastaría, teniendo en cuenta que quien haya votado a estas fuerzas en primera vuelta, difícilmente se incline por Filmus (lo cual supongo sucederá también con alguna porción de los votos de Solanas).

La proyección hacia Octubre

Como también ya mencioné, la Capital no suele ser espejo de la Nación y generalmente es una especie de “oasis” electoral. Además históricamente no ha sido determinante ni condicionante la elección a Jefe de Gobierno con la elección Ejecutiva Nacional. Por otro lado, el electorado que votó a Macri no tiene un candidato del PRO a nivel nacional y las fuerzas que sí lo tienen hicieron elecciones bastante pobres (CC, UCR, Duhalde). Habrá que ver qué sucede de acá a octubre, y es muy difícil hacer futurología en el distrito con la tercer mayor cantidad de electores del país.

Conclusiones
 
Veremos qué sucede el 31 de julio, aunque todo pareciera indicar que ya lo sabemos desde ahora. Esperemos que cualquiera sea el camino que la Ciudad tome sea beneficioso para todos sus habitantes, especialmente para los menos favorecidos. Que las brechas de desigualdad se achiquen cada vez más, que la educación y la salud pública sean cada día mejores y accesibles para todos y que quienes nos gobiernen busquen el bien común y el beneficio de todos los ciudadanos por igual. Aunque con cuatro años más de macrismo, difícilmente esto suceda.

Thursday, June 23, 2011

Locuras


Cualquiera hubiese dicho hace un tiempo atrás que River jugando la promoción era imposible, que no podía pasar, que era una locura. Que River es un club muy grande, que va a salir, que va a recuperar la memoria, que van a ganar los puntos que hacen falta y se van a olvidar del mal trago. Y sin embargo, ahí estuvo River peleando por la permanencia en Primera División y sufriendo.

Cualquiera que más o menos tenga idea sobre fútbol, si le planteaban que River alinearía a cinco jugadores menores de veinte años para afrontar quizás el partido más dificil y con mayor presión de toda su rica historia, hubiese dicho que era una locura. Que es momento para que jueguen los más experimentados, que no podés quemar a los pibes, que no se van a bancar la presión, que encima casi no jugaron en todo el campeonato. Y sin embargo, J.J. López tomó la decisión de alinear como titulares a Lamela, Cirigliano, Pereyra, Díaz y Funes Mori para jugar contra Belgrano en Córdoba.

Cualquiera pensaría que si en un partido de fútbol profesional en cualquier lugar del planeta "hinchas" de un equipo rompieran el alambrado y entraran a la cancha para increpar y agredir a los jugadores de su propio equipo y el partido siguiera como si nada, sería una locura. Que no puede ser, que lo primero es la seguridad, que los jugadores ya tienen suficiente presión como para que encima los amenace su propio público, que pongamos un manto de piedad, que por lo menos los agarren y los metan en cana.Y sin embargo, la gente de River rompió el alambrado, entró a la cancha, insultó y agredió a los jugadores de su equipo, les hizo pasar un momento aún peor que el que ya estaban pasando en la cancha (y no sucedió una tragedia mayor de pura casualidad) y el partido continuó como si nada sin siquiera una sola persona demorada en la comisaría.

Cualquiera hubiese dicho que River perdiendo con Belgrano era una locura. Que si, que hizo las cosas mal, no jugó a nada, acumuló malos resultados, malas campañas, mala dirigencia, pero no, con Belgrano no puede perder, lo van a arreglar, van a hacer pesar la camiseta, van a demostrar por qué están en primera o va a pasar algo, lo que sea, para que eso no suceda. Y sin embargo, Belgrano le ganó a River 2 a 0 en el partido de ida de la promoción y River no lo pudo vencer de local en la vuelta en el Monumental.

Cualquiera que, en los 110 años de historia, hubiese dicho que River descendería de categoría, le habrían argumentado que era una locura. Que es un club muy ganador, que fue y es cuna de muchos grandes talentos de la historia del fútbol argentino, que es una institución modelo, que con tanta gente atrás no puede pasar, que no es negocio para nadie, que en la B no puede jugar nunca. Y sin embargo, en un hecho histórico por donde se lo mire, River Plate ha descendido al Nacional B por primera vez en la historia del fútbol nacional.

Así estamos hoy con este fútbol argentino plagado de urgencias, de dirigentes que dejan mucho que desear, de jugadores "falopa", de decisiones unilaterales, de impunidad, de instituciones saqueadas, de grondonismo. Y escaso, escasísimo de nivel, de jerarquía, de clubes bien manejados, de títulos importantes. En fin, este fútbol en el que las locuras son cosa de todos los días.

Monday, June 13, 2011

Campeón Moral

 

No es un tipo dotado técnicamente. No es un jugador rápido, ni hábil. No es capaz de generarse espacios, sacarse un hombre de encima y encarar para quedar mano a mano. Su única virtud destacable es una capacidad superlativa en el juego aéreo. Sin embargo, estamos hablando del máximo goleador de la historia de Boca.


¿Por qué? ¿Cómo hizo un jugador de estas características para convertirse en el máximo artillero de la historia del club más importante de Argentina en un fútbol del siglo XXI caracterizado por el juego físico y muy diferente a aquel que consagró a goleadores históricos en épocas de cinco delanteros, partidos con muchos goles y jugadores que se quedaban 10 años en sus equipos? Primeramente, porque hubo algunos guiños del destino que hicieron que su tiempo en Boca fuera largo y duradero: su frustrado pase a la Lazio cuando estaba en un momento tremendo; la mala fortuna que le quitó continuidad en Villareal; el tímido paso por Betis y Alavés que precipitó su regreso de Europa. En segundo lugar su perseverancia ante la adversidad y su profesionalismo hicieron que siempre pudiera salir adelante luego de las lesiones y que durante toda su carrera tuviese una forma física siempre óptima. Pero hay una cuestión absolutamente fundamental y determinante, que hizo que este jugdador técnicamente del montón se convirtiera en un mito viviente del fútbol, y que un poco definió Bianchi cuando dijo que es un "optimista del gol": su desmesurada, inmensa, gigantesca fortaleza mental.


En el fútbol, como en todo deporte profesional, los jugadores que "llegan" no tienen mucha diferencia técnica entre sí. Más o menos son todos iguales, excepto un mínimo grupo que es superior (ej. el también recientemente retirado Ronaldo, Messi, Federer en tenis, Tiger Woods en golf, LeBron James en básquet) y que puede hacer diferencias desde ese aspecto del juego. Lo que marca la diferencia entre un jugador "del montón" y otro destacado, es su fortaleza mental. Y allí Martín Palermo es un verdadero crack, un superdotado.


Hay dos deportistas profesionales de los que vi en mi vida que son superlativos en el aspecto mental del deporte: Rafa Nadal y Martín Palermo. Esa mentalidad ganadora fue la que lo ayudó a lograr hazañas y papelones increíbles, dignas de esa vida de película de la que tanto se habló y se habla. Martín Palermo fue tan fuerte psicólogicamente que siempre tuvo la certeza absoluta que iba a seguir adelante, que iba a seguir convirtiendo goles, que rompería records. Cada vez que entró a una cancha lo hizo convencido que sería determinante en el resultado de cada partido que jugó, y vaya si lo fue en miles de oportunidades. Fue tan grande en ese aspecto que su sola presencia podía generar en un estadio una energía positiva tan grande por parte de los espectadores que uno sabía que si Palermo jugaba, iba a anotar. Pasó aquel 24 de mayo de 2000 en la Bombonera en semifinales de Copa Libertadores contra River; sucedío en los 7 minutos furiosos en Japón contra el Real Madrid; ocurrío en cada superclásico que disputó; pasó en la lluviosa noche de 2010 contra Perú en el monumental, cuando Argentina estaba con un pie en el repechaje; acontenció en Polokwane en la fría noche Sudafricana contra Grecia en el Mundial 2010; y pasó también otras más de 300 veces en las que Palermo anotó en canchas de todo el mundo.


Fue tan grande su figura que trascendió camisetas, colores y fronteras. Palermo es un jugador respetado y "simpatizado" por hinchas de todos los equipos, incluso de arrchirrivales como Gimanasia y River. Eso es lo que generan los verdaderos cracks, los grandes: que los amantes del deporte en cuestión lo admiren, por más que "juegue para el otro".


Señores, de pie. Aplaudan. Rían. Lloren. Laméntese. Festejen. Se retira un gigante del fútbol. Un monstruo de la áreas. Un verdadero campeón. Se va Martín Palermo. Arqueros y defensores, respiran aliviados.